La llamarada viva de Bradbury

José Ernesto Kuri Moeller | Educación, sabatino

Bradbury, el vidente

Podría llegarse a pensar que existen seres humanos capaces de vislumbrar el porvenir, se les ha llamado adivinos, videntes o profetas, personas visionarias capaces de crear obras que de alguna manera predicen el futuro: Nostradamus, Julio Verne, George Orwell, Isaac Asimov, Ray Bradbury y otros más. Pienso que más bien han llegado a comprender de una manera más profunda la naturaleza humana, de tal forma que plasman en sus obras una serie de posibles sucesos que retratan parte de la condición humana, y es que en cada época existen diferentes prioridades, modas, costumbres, hábitos y gustos, pero nuestra esencia es siempre la misma, independientemente del tiempo.

¿Cómo es que Ray Bradbury logra darle vida a Fahrenheit 451? Como él mismo lo describe en el prólogo: Cinco pequeños brincos y luego un gran salto. Cinco petardos y luego una explosión. Ésta obra es el resultado de cinco anteriores, inspiradas algunas en experiencias vividas por el autor, otras por la idea del fin del mundo y alguna más por el temor a perder la herencia intelectual de la humanidad a través del fuego. Bonfire, Bright Phoenix, The Exiles, Usher H y El peatón, son los antecesores o, como él mismo lo llama, la génesis de Fahrenheit 451.

Ray Douglas Bradbury nació en 1920 en Illinois, falleció en 2012 en Los Ángeles. Publicó entre otras obras Crónicas marcianas en 1950 y El hombre Ilustrado en 1951. Posteriormente en 1953 surge Fahrenheit 451, llamada así porque es la temperatura a la que arde un libro (232 grados centígrados aproximadamente), es una obra distópica de ciencia ficción, (se considera distópica por ser contraria a la utopía, es decir; mientras que la utopía es un sistema ideal donde todo discurre sin conflictos y en armonía, la Distopía representa una sociedad indeseable). Está dividida en tres capítulos: Era estupendo quemar, La criba y la arena y Fuego vivo. Pasando el protagonista de ser un convencido del sistema, a un hombre lleno de dudas e inconformidad, hasta convertirse en un desertor y finalmente un posible salvador.

Éste trabajo surge inicialmente como un medio de evaluación (1), sin embrago representa una oportunidad de expresar mi opinión acerca de la situación que vive la sociedad en relación a sus gobernantes y a quienes ostentan el poder, ya sea económico, político o intelectual, y de la pasividad con que se acepta una realidad como única opción.

La danza del fuego

“Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados”. Así inicia el primer capítulo, pareciera ser que a Guy Montag le fascina su trabajo, que está totalmente convencido que quien viola la ley merece el castigo de ver sus pertenecías hechas cenizas.

Desde que las casas se fabrican de un material incombustible, la labor de los bomberos ya no es apagar incendios sino crearlos, hace tanto tiempo ya que incluso algunos creen que es un mito. En las calles los autos deben circular a gran velocidad, no importa si atropellan algún transeúnte, está prohibido caminar. Guy Montag es un bombero del cuartel 451 y esa noche en especial, de vuelta a casa, algo cambia su vida, tiene un encuentro con Clarisse quien le hace ver que no está enamorado, que se puede observar el cielo y el campo, que se puede caminar despacio y pensar.

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Fotograma de la película de 1966 dirigida por Francois Truffaut 

Al llegar a su casa encuentra a su esposa Mildred al filo de la muerte por una sobredosis de somníferos y una llamada a urgencias logra salvarla. Al día siguiente en el trabajo, reciben la llamada delatora y deben ir a quemar una casa llena de libros, pero su dueña se resiste a salir y decide quemarse dentro. Montag consigue salvar un libro que esconde entre sus ropas. Tres hechos que cambian la percepción de Montag y le hacen dudar que tan correcto es lo que hace, cómo vive y su amor por Mildred. Ella pasa el tiempo sumergida en la falsa realidad de la televisión, sus aspiraciones no van más allá de tener una pantalla más grande y pasar el tiempo con la “familia” creada por los estudios televisivos, cosa común entre el grueso de la población.

Al día siguiente Montag decide no ir a trabajar y recibe la visita de su jefe Beatty, quien ha notado la actitud de Guy y le narra las razones de su profesión, resumiéndola en guardianes de la felicidad y custodios de la tranquilidad de espíritu, es necesario quemar libros porque si la gente lee se vuelve infeliz (símil de nuestra realidad, en que si aprendes algo más das cuenta de tu ignorancia y de lo inútil y superfluo que puede ser nuestro diario actuar).

Montag, lector subversivo

“Ambos leyeron durante toda la larga tarde”. Así inicia el segundo capítulo. Ya el protagonista anteriormente se había hecho de algunos libros, los cuales mantenía escondidos en la ventilación, (eso indica que no estaba tan convencido de su trabajo como aparentaba), pasa la tarde leyendo partes de ellos acompañado de Mildred quien está asustada en extremo.

En busca de respuestas, Montag contacta al profesor Faber con quien había tenido un encuentro anteriormente en el parque. Faber le proporciona un dispositivo de comunicación que se oculta dentro del oído, por ése medio le lee y están en constante comunicación. Al día siguiente, camino al trabajo Montag intenta memorizar el Eclesiastés antes de entregarle el libro a Beatty, puesto que según le dijo el día de su visita, les está permitido a los bomberos ojear algún libro alguna vez para darse cuenta de su inutilidad, pero deben dárselo posteriormente a su superior. A su llegada al cuartel hay una nueva denuncia, en ésta ocasión el objetivo es su propia casa, y es él el designado para quemarla. Así lo hace y también a Beatty, es en ese momento que Guy se convierte en desertor y huye hacia la casa de Faber buscando su apoyo.

En Fuego vivo, capítulo final y desenlace de la historia, Montag se escabulle ayudado por las sombras de la noche a través de la ciudad, hasta que se encuentra con Faber, con su apoyo huye hasta llegar al río, ahí se deja llevar por la corriente logrando burlar a sus perseguidores, incluyendo al sabueso, que es una máquina mortífera similar a un perro de caza. Más tarde, en el campo se encuentra con Granger y su grupo de amigos, los cuales son guardianes de los libros ya que los han registrado en su memoria y habiendo desarrollado la forma de recuperarlos íntegramente, planean hacerlo después del derrumbe del sistema, aunque tarde varias generaciones, Guy Montag es ahora el guardián del Eclesiastés. La historia se desarrolla al borde de una guerra, la cual finalmente estalla dejando todo en ruinas en tan solo un día, hecho que convertirá a Montag y Granger, junto con sus amigos, en los salvadores de la cultura y reconstructores de la sociedad.

La llama viva

Veo similitud de ésta obra con 1984 de George Orwell, que fue publicada en 1949, cuatro años antes, no dudo que habrá tenido alguna influencia en su realización. En ambas existen grandes pantallas dentro de casa que mantienen las mentes cautivas. La influencia de los medios, en una utilizando enormes anuncios publicitarios de 60 metros, en otra posters gigantes de “El Gran Hermano”.

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Una de las formas en que los lectores han imaginado al sabueso mecánico.

Los bomberos y los sabuesos en una, la policía del pensamiento y los autogiros en la otra. Prohibido leer en una, prohibido pensar en la otra. Se nota una clara influencia en los autores de la época, de los sucesos de la Segunda guerra mundial, el poderío de Hitler y el ejército Nazi, los campos de concentración, los intensos bombardeos en Europa, el inmenso poder destructivo de las bombas nucleares sobre Japón. Seguramente el terror vivido en esos años llevó a imaginar un mundo postapocalíptico, controlado en extremo por un gobierno opresor, donde las personas prefieren no pensar y se conforman con tener distracciones y emociones que quizá proporcionan algo parecido a la felicidad.

Encuentro también a Fahrenheit 451 como una novela promotora de la lectura, del pensamiento y de la libertad, pero una libertad que va más allá de la física, una libertad que tiene que ver con el poder ser nosotros mismos, lejos de la influencia de los medios que nos mantienen cautivos, que nos inculcan ideas ajenas y nos inducen a hacerlas propias, que nos mantienen ocupados en un sinfín de tonterías que nada tienen que ver con nuestra esencia como seres humanos pensantes, creativos e inteligentes.

La innovación técnica se refiere a mejorar algo ya existente logrando la aceptación del público y su exitosa introducción en el mercado, de lo contrario se considera un fracaso tecnológico, es por eso que se hace necesario para los productores y fabricantes, bombardearnos con publicidad hasta hacernos sentir que “necesitamos” tal artículo para estar bien. Vienen a mi mente tres grandes innovaciones de nuestro tiempo, que han tenido una profunda influencia en nuestra sociedad actual: Las telecomunicaciones, la internet con sus “redes sociales” y los SmartPhones o teléfonos inteligentes. Éstos últimos son un gran logro de la tecnología, ya que reúnen en un solo aparato que cabe en la palma de la mano un sinfín de funciones. Mantienen sumamente ocupada a la población, son protagonistas de accidentes viales fatales, son el ojo del mundo ya que nada escapa a sus cámaras y es el distractor principal de la población. Qué ironía, las enormes pantallas que los visionarios del pasado imaginaban como controladores del público, son en realidad pequeños rectángulos de cristal de apenas ochenta centímetros cuadrados.

Actualmente es más importante para muchos obtener un elevado número de “likes” en sus publicaciones de “facebook”, que aprender sobre Platón, Maquiavelo o Nietzsche. Es más cómodo ver un programa de tv que leer a Mauricio Bares o a Ray Bradbury. Es comprensible, puesto que es más fácil ver una película que contiene un audio espectacular, brillantes imágenes y orquestada música que imaginarla leyendo. ¿Somos controlados sin darnos cuenta? ¿Nos gusta ser controlados? ¿Es acaso más cómodo que otro tome las decisiones y simplemente seguirlo? Le dejo a usted la personal respuesta a estas cuestiones.


BIBLIOGRAFÍA

Bradbury, Ray. (1953). Fahrenheit 451. Ediciones Perdidas. España 1993.

Orwell, George, (1949). 1984. Salvat Editores, S.A. México 1971.

Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Ray Bradbury. Recuperado 7/oct/2016 Link http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bradbury.htm


Ensayo realizado para la materia Taller de Lectura y Redacción II, impartida por el profesor Juan Pablo Picazo.